• Aline Hernández Flores

Manuel Maples Arce


Manuel Maples Arce. Letras que dicen "Oh la pobre ciudad sindicalista andamiada de hurras y gritos..."
Manuel Maples Arce. Museo Nacional de Arte. Uso educativo y académico


Manuel Maples Arce nació el 1 de mayo de 1900 en Papantla, Veracruz, donde pasó la mayor parte de su juventud, hasta que en 1920 se mudó a la capital para estudiar la carrera de abogado. A pesar de sus estudios en derecho, Maples Arce tenía un interés en la literatura; trabajó como poeta, ensayista, político y diplomático. Sus intereses literarios y sociales lo llevaron a crear el movimiento estridentista en 1921 y a convertirse en uno de los mayores representantes de esta vanguardia. Finalmente, el poeta murió el 26 de junio de 1981 en la Ciudad de México.


De 1925 a 1928, durante la gubernatura de Heriberto Jara, Maples Arce fue secretario de Gobierno y juez en Veracruz, lo que le permitió impulsar varios proyectos culturales, como los Talleres Gráficos del Estado, la publicación de la colección Biblioteca Popular y la edición de la revista Horizonte (1926-1927). Después de la caída de Jara regresó a la capital y consiguió trabajo como embajador de México.


Dentro de sus escritos encontramos diversos géneros como ensayo, crítica literaria y de arte, historia y memorias. Entre sus obras más importantes se encuentran: Antología de la poesía mexicana moderna (1940); El paisaje en la literatura mexicana (1944); El arte mexicano moderno (1945); Peregrinación por el arte de México (1952); Incitaciones y valoraciones (1957); Ensayos japoneses (1959), y tres volúmenes de memorias. También colaboró en distintas revistas y diarios como: Revista De revistas, El Universal Ilustrado, La opinión, El Dictamen, Cosmópolis, Revista madrileña, y Manométre en Francia.


Manuel Maples Arce vivió los tiempos de la Revolución, esto despertó en él un espíritu crítico que lo llevó a identificarse con los ideales revolucionarios, él mismo lo escribe así en sus memorias, cuando habla sobre su sentir ante una huelga: “la fiesta de los trabajadores llegaba como una apoteosis hasta mi corazón. Me parecía bello aquel desfile interminable bajo el sol deslustrado de la tarde” (p. 147). Por ello, la poesía de Maples Arce y del Estridentismo cuestionaba los valores culturales existentes; estaba interesado en la modernidad para el cambio e impulso del país a través de las revoluciones sociales, políticas y culturales. Si existía una nueva realidad, por ende, tenía que existir una nueva estética.


El primer manifiesto estridentista apareció por vez primera en el volante Actual N° 1 (1921) y fue publicado bajo el título de Hoja de Vanguardia. Comprimido estridentista, dicha hoja iniciaría este movimiento mexicano. El escrito cuenta con 14 apartados con diferente tipografía; en él exalta a la vanguardia estridentista utilizando un lenguaje del tipo de anuncios periodísticos. Dos años después, en 1923, Maples Arce funda y dirige junto con Fermín Revueltas la revista Irradiador, la cual pasa a ser la primera revista de este grupo vanguardista.


Aunque Vrbe es el poema más representativo del escritor veracruzano, la primera obra Estridentista que publicó fue Andamios interiores. Poemas radiográficos (1922). Aquí, el yo lírico explora sus adentros y, mientras se va construyendo como ente individual, construye también su entorno. Sin duda, en esta obra se vislumbra ya algunos de los temas centrales del movimiento estridentista como la influencia cubista, el paso a la vida moderna, la urbanización, las máquinas y la gran ciudad:


Mis ojos deletrean la ciudad algebraica
Entre las subversiones de los escaparates;
Detrás de los tranvías se explican las fachadas
Y las del viento se rompen en los cables.

(“A veces, con la tarde…”)



Vrbe. Súper-poema bolchevique en 5 cantos fue impreso en junio de 1924 por la Editorial Andrés Botas e Hijo. El trabajo tuvo la colaboración del pintor Jean Charlot para la realización de la portada y algunas páginas interiores. El poema da pie a la introducción de las vanguardias en México, sin embargo y a pesar del deseo de alejarse de la tradición, Maples Arce elige el verso endecasílabo y alejandrino, pues la ruptura se encuentra en los temas, no exactamente en la forma.


En Vrbe la ciudad toma el centro del poema, el yo lírico la contempla mientras va recorriendo sus calles, observa a las personas y las huelgas obreras: “La lucha de clases se desenvuelve como espectáculo dramático, lleno de carga erótica” (Rashkin, p. 10); la imagen de la ciudad se fusiona con la imagen femenina desde una cierta solemnidad. Sin embargo, a medida que la ciudad se vuelve caótica el poema da paso a la condolencia que se relaciona con la condolencia también de la mujer: “Oh la pobre ciudad sindicalista” (III, v. 12), “Pobre Celia María Dolores” (v, v. 16).


Así, la ciudad presenta una dualidad: en la primera parte del poema se retrata el desarrollo de la ciudad y la exaltación a la máquina. Parece una oda al progreso de la urbanización; en la segunda mitad empieza a hablar de la decadencia y los problemas que vienen junto con el progreso, además de tratar temas como la marcha del primero de mayo de 1886 y la lucha de la clase obrera.

Los huelguistas se arrojan
pedradas y denuestos,
y la vida, es una tumultuosa
conversión hacia la izquierda.

(IV, vv. 27-30)



Sin duda, uno de los temas que influye en Vrbe son las ideas de la Revolución Rusa vinculado a las ideas izquierdistas del movimiento, lo notamos sobre todo en versos como: “Los pulmones de Rusia/ soplan hacia nosotros/ el viento de la revolución social” (I, vv. 16-18), además de la influencia de John Dos Passos y su novela Metrópolis que se relaciona con la ciudad como protagonista que construye todo el poema. Cabe mencionar que Maples Arce utiliza un vocabulario común pero apasionado, no duda al escribir palabras poco solemnes y hasta escatológicas para reflejar la inconformidad y violencia que vivía el sector obrero: “Los discursos marihuanos/ de los diputados/ salpicaron de mierda su recuerdo” (V, vv. 22-24).


Vemos pues que el poeta veracruzano abrió las puertas al cambio en la poesía mexicana; escritores como Arqueles Vela, Luis Quintanilla, Xavier Icaza y Salvador Gallardo se integraron a las filas de esta vanguardia. Cabe destacar que el estridentismo llegó a otros terrenos artísticos como la pintura con Fermín Revueltas y la escultura con Germán Cueto. Sin embargo, este movimiento fue más allá de lo meramente artístico; incluso, gracias a la participación política de algunos de sus miembros, se impulsaron algunos proyectos culturales y educativos.


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