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  • Gisela Jiménez Hernández

El problema de la insignificancia: El polvo en Yucatán


imAgInadigital by Mauricio del Olmo. CC BY-SA 4.0

En el estado de Yucatán existe una anomalía que es difícil de apreciar y que pasa desapercibida por la mayoría de las personas por la insignificancia de su naturaleza. Se trata de la cantidad de polvo que da la impresión de proliferar en el territorio.


Es claro que para aquellos que han residido en la península no será algo que les afecte o que noten, pues están acostumbrados a ello y no le dan la menor importancia, es parte de su normalidad. En cambio, en mi condición de forastera por estas tierras, de las primeras cosas que noté al mudarme es que el piso se ensucia rápidamente. No solo el piso es el problema, el polvo cae sobre los objetos de tal manera que, si no limpias las mesas o los estantes por dos días, tendrán aspecto de haber sido abandonados semanas.


Entre los objetos afectados, los ventiladores padecen esta anormalidad de forma particular, pues no solo sus aspas se ensucian de polvo, sino que el aire que dispersan ensucia las paredes: Sucedió que en más de una ocasión el ventilador permaneció funcionando por algunas horas y, pasado ese tiempo, la pared o el techo donde estuvo apuntando terminaron con vetas oscuras de polvo adheridas, que se unían entre sí como si fueran telarañas mugrientas hechas jirones.


Las indagaciones sobre el tipo de suelo de la península arrojaron como resultado que el estado de Yucatán posee un relieve kárstico donde el tipo de sedimento que más abunda es el leptosol calcáreo, Bautista (2021) en su trabajo “Geografía de suelos de la península de Yucatán”, nos dice lo siguiente: “El ambiente Kárstico es el más extenso de la península de Yucatán, se debe al proceso de disolución diferencial por el agua de las rocas caliza, dolomita, yeso y sal, son estructuras subsuperficiales y subterráneas” (p. 19). El karst es un fenómeno de disolución de rocas por el agua que ocasiona un relieve. Mientras tanto, Alonzo S. (2006), nos informa sobre el tipo de suelo del estado:


En el suelo calizo “sahcab” predominan las gravas limosas y las arenas limosas, según el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS), es un suelo sedimentario que se está transformando en roca sedimentaria, presenta material consolidado grueso o gravas y arena que formará gravas, tiene un porcentaje de material fino (que pasa la malla No. 200) que aún no ha logrado consolidarse. (p. 64)

Los suelos calizos tienen la característica de tener altos niveles de sales calcáreas en su composición, mientras que los limos son gránulos arcillosos muy finos que se convierten en barro cuando está saturado de agua y que forma terrones que pueden ser fácilmente desagregados cuando están secos. Por estas cualidades, el suelo leptosol calizo que predomina en la península se ofrece como un causante de la aparición anormal de polvo en el territorio. Otra teoría para la anomalía es que el estado de Yucatán es: “una zona de recepción de polvos del Sahara” (Prospero, 1999), por lo que no sería de extrañar que su cualidad de receptor de arenas desérticas también sea responsable de la cuantiosa suma de polvo que se manifiesta dentro de los hogares.


Cuando me mudé a Mérida comencé a notar que los objetos se ensuciaban muy rápido en tan solo uno o dos días. Mi hermano también comenzó a percibirlo, incluso pusimos a prueba nuestra hipótesis, fue así como realizamos nuestro primer descubrimiento: Propusimos el reto de barrer dos veces al día, una vez por la mañana y la siguiente por la noche; durante la semana siguiente fue evidente que cada mañana y noche era posible barrer una gran cantidad de polvo en todas las ocasiones, sin importar que ya hubieses barrido desde hace algunas horas: El piso se ensuciaba sin falta. El segundo descubrimiento fue que tampoco es posible escapar del polvo: Aunque te asegures de tirar el polvo en una bolsa que una vez cerrada termine en la basura, al día siguiente tendrás la generosa película en el piso como si no te hubieras molestado en barrer. Estos hallazgos fueron casi tan angustiosos como el fenómeno en sí mismo.


Antes de mudarme no me parecía relevante fijarme en la velocidad con la que el polvo se adueña de los espacios, sin embargo, esta experiencia me ha hecho darme cuenta de que incluso las cosas más insignificantes pueden cambiar de un lugar a otro, y que cada persona tendrá una perspectiva distinta sobre estos sucesos: a algunos notarán las diferencias en el clima, otros en los ritos que tiene cada sociedad, entre otros ejemplos.


Esa es la belleza de la diversidad de los conocimientos y las experiencias: producen algo nuevo, generan conocimiento valioso. Esta experiencia me permitió reflexionar sobre las pequeñas circunstancias que trascienden, pero al mismo tiempo me trajo un gran inconveniente en mi calidad de vida, y es que ahora tengo que limpiar con más frecuencia tanto el piso como los objetos.

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