• Jessica Sarabia

Natalia Toledo


Natalia Toledo. Letras que dicen "    Qui ganna ca binni huati pa ti guie’ biaba layú guie’ ru’ laa dxi gáti’"
Natalia Toledo. Milton Martínez / Secretaría de Cultura CDMX. Flickr. CC BY 2.0

Natalia Toledo Paz nació en Juchitán, Oaxaca en 1976, es una poeta bilingüe, escritora en zapoteco y en español, egresada de la escuela de escritores de la SOGEM. También ha incursionado en el diseño de ropa y joyería; de acuerdo con la autora, no se trata de una faceta nueva en su vida, ni está desligada de su labor literario.


El padre de la poeta, el pintor Francisco Toledo, explicó que la formación de su hija “empezó cuando era niña, en los años 70, con su participación en los talleres de la Casa de la Cultura de Juchitán”, agregó que “ha tenido el empeño y el coraje para formarse y continuar. Y además sola”. El artista explicó que en su comunidad de origen sus padres eran bilingües y cómo al salir de Juchitán “les tocó una época muy difícil, de cierto racismo, en las escuelas les prohibían a ellos hablar su lengua. Ellos crecieron como con cierta inseguridad en hablarlo, y de algún modo nos pasaron a nosotros esa inseguridad. Pero ahora con la generación de Natalia se recupera totalmente la lengua” (Gómez, 2004, párrs. 8-10).


La poeta ha participado en distintos talleres, recitales y festivales de poesía en todo el mundo, como el Rencontres Littéraires Internationales, en Francia, y el Internacional de Poesía de la Casa Nacional de la Poesía, en Argentina. Fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en 1994, 2001 y 2004; y del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Oaxaca (FOESCA) en 1995, en el área de literatura en lenguas indígenas. Ocupó los puestos de presidenta del Patronato de la Casa de la Cultura de Juchitán y de directora del taller El camino de la Iguana, antes de ser subsecretaria de Diversidad Cultural. Junto con su padre impulsó la realización y la traducción en lenguas indígenas de obras como Las fabulas de Esopo.


Ha publicado dos libros de poesía en zapoteco, traducidos al español por ella misma: Xtaga be’ñe, Flor de pantano; Antología personal (2004), Instituto Oaxaqueño de las Culturas y Ca guna gu bidxa, ca guna guiba’ risaca; Mujeres de sol, mujeres de oro (2002), Instituto Oaxaqueño de las Culturas.


Otros de sus títulos publicados son: Paraíso de fisuras (1992), Instituto Oaxaqueño de las culturas; Femmes de soleil, Femmes d’or. Ed. Écrits des Forges, Québec, Canadá y Le temps des Cerises, Pantin, Francia. Asimismo, en 2001 produjo un disco compacto de poemas en zapoteco-español. Su poesía ha sido incluida en diversas antologías, entre ellas La voz profunda, antología de literatura mexicana en lenguas indígenas, de Carlos Montemayor. En el 2004 escribió su obra Guie´yaase’, Olivo Negro, por la cual recibió el premio Nezahualcóyotl de literatura, único premio nacional de la literatura indígena contemporánea en México (Palacio de Bellas Artes, 2004).


En la poesía de Natalia Toledo cohabitan dos mundos, por un lado, representa el mundo zapoteco, todo aquello que la poeta aprendió en casa, en el campo; todo lo que le transmitieron sus padres, sus abuelos y su comunidad. Y luego está el mundo occidental, aquel al que de forma obligatoria tuvo que adaptarse. Rechazar cualquiera de estos dos aspectos es negar la construcción poética de Natalia Toledo, porque su poética es de tensión entre ambos universos, entre dos lenguas. Siguiendo esta idea, hay algunos temas en particular que se repiten en su lírica, tales como los sueños, los mitos, las leyendas y la tradición cultural del pueblo zapoteco, combinado con elementos de la naturaleza y la reflexión del ser, como vemos en el poema “Diidxa’ ne guenda” (“Tradición”):


Guyuu tu gucua nisa dondo bi’na’ guidila’du’,
tu guzá de íque de ñeeu
ne qui nuxhalelu ti ñunibia’ xtuxhu gubidxa.
Guyuu tu gudxiru lu guendaró
ne qui niná ñe’ dxuladi male ne cuba ladxi guenda.
Guyuu tu bigaanda ti pumpu nalaa xa’na li’dxu’
ne qui niná ñuni saa.
Qui ganna ca binni huati pa ti guie’ biaba layú
guie’ ru’ laa dxi gáti’.

Hubo quien probó el mosto de tu piel,
te caminó de la cabeza a los pies sin abrir los ojos
para no descubrir el resplandor del sol.
Hubo quien sólo pellizcó la comida
y no quiso beber el chocolate de los compadres
y el pozol de semilla de mamey.
Hubo quien colgó en la puerta de tu casa una olla rota
y no quiso pagar la fiesta.
No supieron los tontos que una flor caída al suelo
sigue siendo flor hasta su muerte.

La nostalgia también es un tema frecuente en su obra, observable en poemas como “Para T.S. Elliot” donde la voz lirica habla del sentimiento de perdida y la necesidad de recuperar aquello que otros le arrebatan.


¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas brotan de estos cascajos?
tal vez soy la última rama que hablará zapoteco
mis hijos tendrán que silbar su idioma
y serán aves sin casa en la jungla del olvido
En todas las estaciones estoy en el sur
barco herrumbrado que sueñan mis ojos de jicaco negro:
a oler mi tierra iré, a bailar un son bajo una enramada sin gente,
a comer dos cosas iré.

La misma Natalia Toledo describe su poesía como una voz femenina, con una mirada amorosa, pero también critica del recorrido que debe vivir una mujer en Juchitán y en México. Su poesía, así como la de otros, debe ser escuchada. Natalia Toledo hace hincapié en el derecho que tienen de escribir en sus lenguas “porque ni 500 años hicieron que se perdieran. Existen, claro, perdidas lingüísticas, humanas, pero ¿qué no nos dice algo el hecho de que se sigan hablando? Si han sobrevivido a eso y han resistido, es porque son importantes” (Castañeda, 2018, párr. 14).



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